Abanderados de la Argentina Solidaria 2017

Estela Lemes

45 años Desarrollo comunitario Desarrollo comunitario | Directora de Escuela Rural | Costa Uruguay Sur, Entre Ríos
El proyecto
Fue nombrada, en 2001, directora de la escuela rural 66, de Costa Uruguay Sur. Cuando conoció las necesidades de sus alumnos, decidió convertir las aulas en un polo de contención y educación. Creó alianzas con diversas organizaciones para mejorar la educación y la vida de sus chicos.
Qué está logrando
Fue impulsora del comedor escolar y fue el nexo que permitió la llegada de la luz, las estufas y otras restauraciones de infraestructura. Implementó un taller de costura para las madres de la comunidad educativa, y un programa de educación en valores para que padres e hijos interactúen con la literatura como marco.
El dato
Su sueño actual es levantar un centro de salud para la comunidad escolar. Además, paga el abono de Internet mensual para que alumnos y ex alumnos puedan conectarse. Vive a metros de la escuela y tiene un modo de llevarse con los chicos y sus familias que la convierten en amiga, aliada y defensora.
Su mirada
“Mi forma de ser y sentir, mi infancia en el campo y venir de una familia muy humilde, me han formado para servir a los demás”. Hizo de la escuela y de sus alumnos, la causa de su vida, encarando proyectos que exceden su rol docente.

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estelalemes@hotmail.com

La escuela rural cambia

En 2001 recibió el rol de directora de la Escuela Rural Nº 66 de Costa Uruguay Sur. Lo consideró como un llamado a darse entera a su comunidad.

El proyecto

Sus alumnos la miran.Estela se recuesta sobre el pasto que rodea a la escuela. El sol matutino le da en la cara de costado, inspirándole algunas ideas nuevas. Los chicos la imitan. Todos echados sobre el verde, color que define el paisaje deshabitado en el que están asentadas las aulas de la escuela, a 40 minutos en auto de Gualeguaychú. Estela abre su libro, comienza a leer en voz alta y logra una alquimia muchas veces impensable: la aspereza y la soledad de la vida en el campo comulgan con la literatura clásica. “Mi principal inquietud es que los chicos del campo puedan tener la misma formación y las mismas oportunidades que los que estudian en la ciudad”, repite, como un himno, Estela.

"Creo que esforzarse para que nuestros chicos puedan aprender de la mejor manera posible, con todas las opciones, es hacer algo por nuestra patria".  


Desde la certeza de que la educación puede ser siempre renovada y atractiva, impulsó alianzas para mejorar la calidad educativa y de vida de sus alumnos.


A través del nexo con el Club Land Rover, renovó las instalaciones de electricidad, colocó calefacción, ventiladores en las dos aulas y pisos dignos, instaló la antena para tener servicio de Internet, acercó máquinas y software educativo para que los chicos se inicien en la informática. Estela abrió el comedor escolar, consiguió donaciones para cambiar los tablones sobre los que se sentaban los chicos y colocó sillas y mesas más cómodas para estudiar y trabajar.

 

Por medio de Misiones Rurales Argentinas, todos los estudiantes reciben bolsones anuales con útiles y materiales que les permiten desplegar sus capacidades con mayor facilidad. También diseña micro emprendimientos para las madres. La estética, la nutrición, la comodidad, el abrigo, la tecnología, el acceso a mejores libros, de la mano con docentes apasionados, permiten que la experiencia escolar sea más sana, enriquecedora y formadora. Estela es el nodo que diseña planes y consigue recursos.


Cómo nace


“La escuela es mi casa, y mi casa es la escuela”. Estela Lemes eligió vivir en el mismo predio escolar rural, aislada de todo barrio o ciudad. Para ella no había opción, porque renovar la escuela, dedicarse de lleno a los alumnos y sus familias implicaba no perder tiempo en desplazamientos. Acordó con sus 7 hijos, aceptaron, se quedaron.


Al poco tiempo de llegar, allí por 2001, Estela notó que las familias de algunos chicos no tenían recursos para alimentarlos bien. Los invitó a merendar a su casa, luego les compartió algunos almuerzos, hasta que decidió abrir un comedor en la escuela. Así empezó a desbordar los límites de su rol y a vivir su cargo de directora como madre, como amiga, como motor del cambio. “Comencé mi tarea con el compromiso de hacer de esta escuela un lugar donde se brinde educación en valores con una gran cuota de contención y amor.”


Quién es


“Estela pide, pide, no para hasta que consigue lo que necesita para los alumnos”, describe con cariño Francisco Goza, miembro del Club Land Rover, que vive en Gualeguaychú y ayuda a Estela cada vez que hace falta arreglar o instalar algo. 
Así es Estela, mujer apasionada por la verdadera docencia. “Siempre les digo a mis alumnos que lo principal es ser buenas personas, con valores”. 


La nutrición, la comodidad, el abrigo, la tecnología, el acceso a mejores libros, de la mano con docentes apasionados, permiten que la experiencia escolar sea más enriquecedora.


Así vive Estela, mujer volcada al beneficio de sus chicos. “Todo lo que pueda hacer desde la escuela para mejorar la vida de mis chicos y de sus familias, voy a hacerlo”.


Así transforma Estela, mujer que lucha por lo que quiere. “Conseguimos trabajar aliados con el Club Land Rover, con la fundación Bunge y Born, con Misiones Rurales Argentinas, y ahora tenemos becas del Gobierno para algunas porciones que servimos en el comedor”.


Su huella


Algunos alumnos llegan a caballo, otros, luego de largas caminatas, y hay quienes tienen auto. La escuela es el lugar de encuentro, porque no existe el concepto de barrio. Las familias viven muy aisladas, en general en los puestos rurales en los que trabaja el padre. En la escuela se da la posibilidad de jugar, de conocer, de aprender, de hacerse amigos. Estela sabe eso y lo fomenta con un clima de aprendizaje basado en el juego y la distensión.


“Creo que esforzarse para que nuestros chicos puedan aprender de la mejor manera posible, con todas las opciones, es hacer algo por nuestra patria”, define la directora, la madre, la amiga, la emprendedora. La Escuela 66 de Costa Uruguay Sur cambió en estos años. Desde adentro. Se convirtió en un espacio de desarrollo integral, desde donde se impulsan también iniciativas para la comunidad entera.
La escuela, otra vez, como polo del crecimiento; basada en una autoridad que eligió el servicio a todos como camino.