Abanderados de la Argentina Solidaria 2017

Nidia Soto

82 años Brazos Abiertos Brazos Abiertos | Comedor y Centro Integral de Desarrollo | Las Heras, Mendoza
El proyecto
Nidia abre las puertas de su casa, convertida en hogar y centro comunitario, a niños y adultos en situación de riesgo. Diariamente ofrece 600 platos de comida en seis turnos y, mensualmente, reparte bolsones de comida para cientos de familias. La acompañan 30 voluntarias y profesionales pagos. Brinda, también, becas para estudiantes, apoyo escolar, talleres de oficios con salida laboral (panadería, mimbrería, tejido) y talleres de valores éticos .
Qué está logrando
Con el comedor y el seguimiento integral de los chicos reduce la deserción escolar, mejora la salud y la inserción en la sociedad con perspectiva de desarrollo. Además, Brazos Abiertos entrega cajas de leche a 140 familias una vez por mes, distribuye 60 bolsas de mercadería por mes a 25 familias derivadas por el municipio, sirve todos los días 600 viandas de almuerzo, 145 desayunos, 70 media mañana, 60 media tarde, 60 meriendas, 60 cenas. Más de 900 personas son beneficiadas de distintas maneras .
El dato
La complejidad de la pobreza demanda profesionalización para responder con seriedad. Junto a los 30 voluntarios, Nidia se apoya en un equipo de especialistas rentados: cocineros, panaderos, lavanderos, docentes de apoyo escolar, psicólogos, fonoaudiólogos y psicopedagogos .
Su mirada
Ella sabe que quienes llegan al hogar padecen necesidades materiales, pero también buscan afecto, contención y algo de esperanza para repensar el futuro. “Me motiva una conciencia filosófica de lo que es la vida: la necesidad de movilizar a la gente hacia su superación personal” .

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Los brazos abiertos hasta el último día

Desde hace 16 años, Nidia trabaja día y noche por una causa: dar contención económica y afectiva a las personas que tocan la puerta de su casa.

El Proyecto


“Yo vivía en la calle, y Nidia me aceptó acá en la casa sin conocerme, sin dudar, sin desconfianza, me abrió las puertas de su casa”, contó Juan Manuel, uno de los 30 chicos que viven hoy en el hogar, y que compuso una balada en el piano dedicada a su protectora. Nidia tiene un objetivo claro: “Quiero que mis niños se transformen en niños que sonríen, que valoren la vida, que estén felices”.

 

Quiero que mis niños se transformen en niños que sonríen, que valoren la vida. Queremos que los chicos logren una estabilidad emocional para que afronten la vida como algo hermoso.

 

El hogar Brazos Abiertos intenta satisfacer las necesidades diarias de quienes lo habitan y las de la gente que se acerca y toca la puerta con un sinfín de necesidades, no sólo materiales sino también emocionales y de contención. Además de Hogar, allí  funciona un comedor que recibe a familias, madres solteras, embarazadas, mujeres golpeadas, niños huérfanos, desnutridos, ancianos y enfermos. Brazos Abiertos provee viandas para cientos de familias cada día.

 

En cuanto a sus niños, los 30 que viven con ella, con su equipo se ocupan diariamente del seguimiento de la alimentación, la escuela, la salud, la vestimenta, la recreación (talleres de karate, folclore, música) y el apoyo escolar. Los fines de semana se realizan paseos: piletas, visitas a la montaña, al parque, cine, o lo que se encuentre disponible de acuerdo a las donaciones.

 

“También les damos talleres de capacitación y oficios, porque queremos que los chicos no pertenezcan más al circulo ingrato de la pobreza y del abandono”, acota Nidia.

 

Todas las actividades del Hogar se llevan a cabo con la colaboración de 30 voluntarias y personal pago, que incluye cocineros, panaderos, lavanderos, docentes de apoyo escolar, psicólogos, fonoaudiólogos y psicopedagogos, que de manera continua se encargan de las tareas respectivas.

 

En la actualidad, en el hogar se están realizando obras de ampliación, incluyendo la construcción de una guardería para los hijos de las madres del barrio que salen a trabajar y no tienen con quién dejar a sus niños.
La obra se financia con los recursos de Nidia, que incluyen jubilación y pensión. Además, el Estado aporta un monto que cubre parte de los comensales diarios del comedor. El resto depende de donaciones voluntarias.

 

A futuro, Nidia sueña con ampliar las instalaciones del hogar para poder acoger a más niños, ampliar la cocina, construir más baños, una sala de estudio, más dormitorios, colocar rejas más altas, alarmas y construir una sala de usos múltiples. También se busca crecer en la búsqueda de familias sustitutas que contengan a los adolescentes que, cumplidos los 18 años, dejan el Hogar y necesitan seguir estudiando en un ámbito familiar adecuado.

 

El Hogar Brazos Abiertos trabaja en conjunto con instituciones como la Dinaf, Fedem, el Ministerio de Acción Social, las ONG Comunidad Unida, Merendero Tarticio, Vida Infantil, Campo Flores, Hospital Notti, escuelas, la universidad local, juzgados de familia, Tribunales, grupos que dictan catequesis,  grupos juveniles, etc. 


Cómo nace


Cuando Nidia quedó viuda y se jubiló, decidió volcar todo su tiempo al hogar que instaló en su casa. Allí trabaja las 24 horas al día desde hace 16 años, y afirma que las puertas del hogar nunca están cerradas a los necesitados. 

 

“Me motiva la voluntad, el servicio o tal vez  una conciencia filosófica de lo que es la vida, la necesidad de movilizar a la gente hacia su superación personal. Hacerles saber que todos somos capaces de lograr lo que nos proponemos con voluntad y sacrificio”, explica Nidia.

 

Quién es


Nidia Mercedes Soto es asistente social y tiene 82 años. Según cuenta, desde joven convive con la pobreza en las calles y acompaña a las personas a salir de esa realidad. Por eso, cuando quedó viuda y se jubiló, eligió convertir esa vocación en un proyecto concreto y transformador. 


Su huella
 

El Hogar Brazos Abiertos entrega más de 200 raciones de almuerzo diarios a familias de la zona para que coman en sus casas, de manera de no romper la costumbre de la mesa familiar. Además, entrega cajas de leche a 140 familias una vez por mes, distribuye 60 bolsas de 10 kg de mercadería por mes a 25 familias que fueron derivadas por el municipio para ser asistidas en el Hogar, entrega todos los días 145 desayunos, 70 comidas de media mañana, 60 comidas de media tarde, 60 meriendas, 60 cenas. Más de 900 personas son beneficiadas de distintas maneras por el accionar del hogar. 

 

Les damos capacitación y oficios para que no pertenezcan más al circulo ingrato de la pobreza, del abandono.
El impacto de la obra es alto, ya que ayuda a reducir la deserción escolar, genera un mejoramiento integral de la salud de los niños, mejora su inserción en la sociedad, promueve una alimentación balanceada, otorga becas, otorga enseñanza de oficios que les permitan una salida laboral a los beneficiarios y dicta talleres de capacitación.

 

Lo más importante para ella, son los 30 chicos que hoy son sus hijos y que viven en el Hogar, en su casa. Por ellos da todo, a ellos se entrega entera, y les muestra que son valiosos y amados. Esa certeza los sana y los convierte en adultos seguros que sueñan una vida positiva.

 

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