Abanderados de la Argentina Solidaria 2017

Silvia Casas

55 años Casa MANU Casa MANU | Hogar para niños con SIDA | Monte Grande, GBA
El proyecto
Silvia recibe en su hogar a 14 niños y niñas con VIH y en estado de abandono. Allí les da la contención y el amor que necesita un niño para desarrollarse. Junto con el diagnóstico y el tratamiento, los chicos también vuelven a la escuela. Poco a poco, se busca la revinculación con familiares o la búsqueda de padres que quieran y puedan adoptarlos. Mientras, unas 12 familias se ocupan de retirar a los chicos los fines de semana para que vivan experiencia de vínculos hogareños al menos por unos días .
Qué está logrando
Desde su creación en 2002, Casa MANU (Mucho Amor Nos Une) ha albergado a 47 niños y niñas, logrando en todos los casos ser indetectables para VIH. Cinco niños pudieron revincularse con su familia y otros 15 fueron felizmente recibidos por familias que eligieron adoptarlos. Todos pudieron conocer lo que significa ser valorados, queridos y desafiados a continuar su educación formal y a reconciliarse con su proyecto de vida.
El dato
Silvia y su familia fueron los primeros en Argentina en adoptar a un niño con VIH, Emanuel, al que llamaban Manu. Luego de su fallecimiento a causa de la enfermedad, Silvia eligió dedicar el resto de sus días a mejorar la calidad de vida de tantos niños afectados por ese virus y que no cuentan con el apoyo de una familia .
Su mirada
Hace dos años, Silvia dejó su voluntariado en la Cruz Roja para aumentar su dedicación a Casa MANU, que hoy es de tiempo completo. “Buscamos atender todas sus variadas necesidades y alcanzar su real inclusión social” .

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http://www.casamanu.org.ar/ | informes@casamanu.org.ar | 4281-1116 asocmanu@uolsinectis.com.ar Ver sitio web

La casa de los más débiles

Silvia alberga niños y adolescentes con VIH en estado de abandono. En su hogar Casa MANU consigue que sean adpotados por familias.

El Proyecto


Los niños y adolescentes con VIH son uno de los sectores más frágiles de la sociedad moderna. Cuando no cuentan con el apoyo de sus familias, se ven privados de la contención necesaria y los cuidados sanitarios mínimos para lidiar con su enfermedad. Su salud física corre riesgos, y su desarrollo emocional puede herirlos profundamente. Luego de la muerte de su hijo adoptado con el virus, Silvia Casas decidió darle cariño y contención a los chicos en esa misma condición. 

 

Sentí que Emanuel había llegado a nuestra vida para dejarnos un mensaje, el mensaje de que algo mas habría que hacer por otros chicos en su condición.

 

Casa MANU da contención a niños, adolescentes y jóvenes con VIH en estado de abandono, sin familiares que puedan hacerse cargo de ellos. Los chicos son derivados a la casa por la Secretaría de Promoción y Protección de Derechos de Infancia, muchas veces con pronósticos severos con respecto a su calidad de vida.

 

En el hogar los chicos reciben diagnóstico, tratamiento y son escolarizados. Pero lo principal, es que los chicos realmente se sienten en su casa. El principal vehículo de sanación son los vínculos sanos. En algunos casos, los chicos son revinculados con familiares y en otros, se genera la relación con familias que solicitan su guarda con fines de adopción.

 

El hogar funciona en Monte Grande, y alberga a 14 niños de entre 4 meses y 16 años, de los cuales 3 tienen capacidades diferentes. Cada día, el hogar se ocupa de la atención y el seguimiento de los chicos, para garantizar su inclusión en una vida normal. Además, durante los fines de semana, unas 12 familias se ocupan de retirar a los chicos para que vivan experiencia de vínculos hogareños al menos por unos días.

 

Silvia y los voluntarios del hogar sueñan con la erradicación total de la transmisión vertical del virus y, en los casos de niños con VIH, lograr su indetectabilidad.

 

Actualmente, el hogar se financia con las cuotas de asociados, cuotas de padrinazgos, apoyo de algunas empresas y o particulares y las becas de menores de la Secretaría de Promoción y Protección de Derechos De Infancia.

 

Luego de cinco años de esfuerzos, hace 9 meses el hogar se trasladó a una sede propia. Hoy, el sueño es poder ampliar las instalaciones para niños con el virus y con capacidades diferentes y brindar un dispositivo de atención a  los padres de estos niños con bajos recursos para afrontar tratamientos de mejora de su salud.

 

Cómo nace


Involucrada desde siempre en trabajos solidarios, Silvia vivió en carne propia el drama del VIH, ya que fue la primera mujer argentina en adoptar un niño con ese virus. Su hijo, llamado Emanuel, tenía por apodo Manu, y fue en honor a él que se bautizó así a la iniciativa.

 

Manu vivió hasta los 8 años rodeado del amor de la familia de Silvia. Pero pese a que se hicieron enormes esfuerzos, en 1998, a los 20 días de cumplir 8, Manu murió. Su fallecimiento causó un profundo dolor a su madre, pero también plantó la semilla del trabajo posterior de Silvia en la Casa MANU. 

 

“Sentí que Emanuel  había llegado a nuestra vida para dejarnos un mensaje, el mensaje de que algo había que hacer por otros chicos en su condición”, cuenta Silvia. Así, al poco tiempo de morir Manu, Silvia arrancó con el proyecto de albergar a los niños abandonados y con VIH. En 2002 se terminó de constituir la Asociación Civil MANU. 

 

Quién es


Silvia Casas tiene 55 años, es Acompañante Terapéutica y hasta hace dos años fue referente en Apoyo Psicosocial de Cruz Roja Argentina.
Fue la primera mujer en la Argentina que adoptó a un niño con Sida  en 1990.

 

En 1998, luego del fallecimiento de su hijo, inició lo que sería la Casa MANU. En 2002, constituyó la Asociación Civil MANU, sustento jurídico del hogar.

 

Desde que renunció a la Cruz Roja, Silvia trabaja tiempo completo para el hogar.


Su huella


Desde la creación del hogar, 47 chicos han transitado por él, y se logró en todos los casos la indectectabilidad para VIH. De estos casos, 4 niños fueron derivados a otras instituciones por decisión de la Justicia; 5 se revincularon con familiares biológicos; 9 bebés partieron en adopción con serología negativa para VIH y 15 partieron en adopción con serología positiva para VIH, con familias propuestas por el hogar a la Justicia de Menores.

 

Los chicos que pasan por acá nunca supieron lo que era tener una familia bien constituida, nunca supieron lo que era compartir, convivir. Nuestro trabajo no sólo se trata de que el chico se tome la pastilla, sino de mimarlo, abrazarlo, hacerlo entender que vale mucho y que tiene que cuidarse.
La tarea del hogar se mantiene con el  esfuerzo de: 30 personas voluntarias que cotidianamente ponen el cuerpo dentro del hogar con los niños, 12 familias de Hogares Padrinos que son los encargados de llevar a los niños a pasar u fin de semana a sus casas y compartir un modelo diferente de familia, 3 personas del equipo de gestión, 20 miembros de comisión directiva y asesores voluntarios y 2 facilitadores de talleres.

 

Hasta hoy, el hogar brindó 83 talleres en establecimientos educativos, empresas y otras ONG; 47 reuniones con voluntarios, hogares padrinos y adoptantes; 5 consultas  semanales personales  en el servicio de consejería con el que cuenta la Institución; 20 consultas a través de la página web de todo lo relacionado con el virus y sus vías de transmisión.

 

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