Abanderados de la Argentina Solidaria 2017

Adriana Ayala Carimi

26 años Correntinos hasta la Médula Correntinos hasta la Médula | Donación de médula - Conciencia | Corrientes, Argentina y el mundo
El proyecto
Adriana venció a la Leucemia que amenazaba su vida gracias a la donación de médula que le ofreció su hermana. Hoy encara un creativo proyecto que buscar ampliar la base de argentinos inscriptos para ser donantes de médula (donación en vida). Desde la web organiza campañas, dispara consignas a sus seguidores, entabla redes y responde dudas. En paralelo, dicta charlas, es invitada a congresos y, además, organiza acciones en la vía pública para llamar la atención de la gente sobre su mensaje concientizador.
Qué está logrando
Cuando empezó con sus campañas, había 2 donantes en Corrientes. Hoy ya son 50, en apenas 1 año. Además de su acción en Corrientes, Adriana consiguió que se conformen grupos similares en otras 12 provincias del país. En cada grupo hay unas 10 personas involucradas en esta cruzada por la vida.
El dato
Existen 146 enfermedades conocidas y 200 bajo estudio que se curan con un donante de médula compatible. Pero cada paciente tiene apenas un 0,25% de chances de tener un hermano que resulte compatible, y entre el resto de las personas, esa chance se reduce a 1 entre 40.000. Por eso, los potenciales donantes se inscriben en bases de datos internacionales. En esa espera, cada año mueren pacientes que no consiguieron donante compatible.
Su mirada
Adriana experimentó lo que es recibir vida gracias a otro. Por eso no puede detenerse. Necesita, dice, informar a las personas, porque la donación de médula en vida es un trámite que no es muy diferente que el de donar sangre. “Traigo todos los días a la memoria a mis amigos que murieron por falta de una médula, y eso me ayuda a idear nuevas forma de acercamiento a los demás y a seguir adelante”.

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Un grito para salvar vidas

Adriana superó la leucemia gracias a la donación de médula de su hermana. Hoy busca nuevos donantes para pacientes de más de 146 enfermedades.

El Proyecto

Correntinos hasta la médula es una organización que busca instaurar en la sociedad el concepto de donación voluntaria “de Vida en Vida”, con el fin de recibir muestras de sangre, células madres de la sangre (médula ósea) y sangre del cordón umbilical, de modo tal que pacientes de cualquier lugar del mundo puedan encontrar a su donante compatible. Para ello, desarrollan temas, tareas y actividades en la vía pública que informan y educan sobre las enfermedades oncohematológicas y, al mismo tiempo, ayudan a promover su prevención y tratamiento responsable.

 

Donar médula ósea suena complejo, pero no es muy diferente que la donación de sangre. Esta novedad es una de las buenas noticias que trae Adriana.

 

“Queremos que la donación de médula ósea esté radicada en el común de la gente; al igual que la donación de sangre”, se propone Adriana como desafío. Para alcanzarlo, lleva a cabo diariamente una cantidad de actividades creativas que buscan llamar la atención de las personas y ampliar así la base de inscriptos para ser donantes de médula. Acciones disruptivas en las calles, campañas informativas, participación en charlas y congresos, dedicatorias, frases positivas y cadenas de oración por los pacientes son algunas de las tantas actividades que Correntinos hasta la médula implementa con regularidad.


La necesidad de donantes de médula es una problemática silenciosa y urgente no sólo de nuestro país, sino del mundo entero, dado que la poca cantidad de donaciones hace que cualquier paciente cuente solamente con 1 chance entre 40.000 de encontrar donante compatible. Este dato es aún más alarmante cuando comprendemos que en la actualidad existen 146 enfermedades conocidas, y 200 bajo estudio, que se curan con la apropiada donación de médula. Esta situación lleva a Adriana y su ONG a trabajar incansablemente.


Los donantes de médula ósea, explica Adriana, “pueden estar en cualquier rincón del planeta porque la compatibilidad así lo determina. Así que cada donante de médula registrado en cualquier lugar del mundo, es una oportunidad más para quienes esperan”. Buscar, encontrar y convencer a la mayor cantidad de personas para que donen es la finalidad de esta organización. Además, agrega algo calve: las nuevas técnicas para donar médula la convierten en una donación muy similar a la tradicional de sangre. Sólo así se podrá lograr que, en un futuro próximo, hablar de donación de sangre, médula ósea y sangre del cordón umbilical deje de ser una novedad para convertirse en un concepto ya asumido por la comunidad, posibilitando así que cualquier paciente en cualquier lugar del mundo pueda encontrar a su donante compatible. 

 

Cómo nace

Hace más de 10 años que Adriana viene recorriendo el camino de brindar ayuda a pacientes con enfermedades oncohematológicas. Todo comenzó cuando ella tenía 14 años y repentinamente su vida se encontró amenazada, al descubrir que sufría de leucemia. Sin embargo, su situación resultó más afortunada que la de muchos otros enfermos, ya que gracias a la donación de médula de su hermana, Adriana pudo vencer la leucemia. “Antes, yo creía que los que tenían cáncer se morían. Y que los que tenían cáncer en la sangre, no se curaban porque no se les podía operar la sangre o dejar sin sangre”, explica. “Después me enteré que la leucemia era un cáncer; pero me mentalicé que no me tenia que poner mal, porque llamándola como leucemia mis médicos me daban esperanzas de vida”.

 

Desde ese momento, Adriana comprendió que iba a dedicar su vida a combatir la enfermedad y ayudar a los demás en ese mismo propósito. Pasaron desde entonces 12 años muy difíciles, en los que muchos amigos y conocidos de ella no lograron sobrevivir por falta de sangre y de una médula compatible. La lucha de Adriana es un trabajo de todos los días; es por esto que cada donación tiene un valor muy alto. “Sólo Dios sabe la alegría que siento cada vez que me entero que algún chiquito de Brasil o de España, encontró donante”, cuenta con voz resquebrajada y lágrimas en los ojos .


Quién es


Tiene apenas 26 años, pero ya sabe lo que es enfrentarse a la leucemia en más de una oportunidad. En la última, su hermana le donó médula y permitió que fuera salvada. Adriana experimentó la incertidumbre del que depende de otro para sobrevivir. Sabe que en el mundo hay miles de personas con esa incógnita, que duele tanto como la enfermedad que los tiene postrados.


A Adriana no le bastó con disfrutar de su vida recuperada. Tenía incrustados en el recuerdo los rostros de tantos amigos que todavía estaban esperando la misma suerte que ella. Y los de tantos a los que se les había acabado el tiempo. No pudo callar. Hoy vive gritándonos a todos que salvar una vida puede estar a nuestro alcance. Grita para que despertemos.


Su huella


“Los donantes de médula ósea pueden estar en cualquier rincón del planeta porque la compatibilidad así lo determina. Así que cada donante de médula registrado en cualquier lugar del mundo, es una oportunidad más para quienes esperan”.


Desde hace un año, Adriana acentúa su trabajo de conciencia en la donación de médula. En Corrientes, el número de donantes de médula se acrecentó notablemente gracias a su trabajo: cuando comenzaron las campañas había únicamente 2 donantes en la provincia, mientras que hoy ya son 50 en apenas 1 año de trabajo.


Esta búsqueda de concientización continuó creciendo cada día y, hoy, en 13 provincias de nuestro país se conformaron grupos que replican el accionar de Adriana. Logró cumplir el sueño de conformar el grupo “Argentinos hasta la médula”. Es así como la ONG recibe diariamente una gran cantidad de pedidos de sangre de gente que no conocen.


Uno de los mayores logros de la institución es el de mostrar a las personas que la donación de médula ósea no sólo es muy necesaria, sino al mismo tiempo fácil y sencilla de realizar. De a poco, la gente va entendiendo que la donación puede hacerse a través del brazo y de modo similar a la de dar sangre, sin complicaciones ni efectos secundarios no deseados.  


Tal como lo explica Adriana, el impacto más positivo que se puede conseguir es el de hacer entender que vencer a la enfermedad es posible, y en esta tarea todos estamos involucrados.  Sólo se necesitan “2 o 3 pinchazos” . 


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